Historia

Sobre los primeros pobladores que tenemos referencia podemos citar a los Celtas, habiéndose encontrado, ollas funerarias que indican a la incineración de sus muertos y que pudieran pertenecer a una pequeña necrópolis que se ubicaba muy próxima a la actual población.

En tiempos Romanos , la zona se incluyó dentro de la provincia romana de la Lusitania con capitalidad en Emerita Augusta. De su presencia constan numerosos hallazgos funerarios y otros restos arqueológicos como capiteles , aras votivas y posibles restos de una calzada romana que podía unir la población de Cáparra con Ciudad Rodrigo, o lo que es lo mismo la Vía Dalmacia con la Vía de la Plata. Son curiosas las inscripciones que presentan algunas de estas aras , como la utilizada en alguna ermita para pila o para poyo en el famoso llano de Tío Miguel.

Tras la Batalla del Salado las tropas cristianas del rey Rodrigo no vuelven a mantener enfrentamientos serios con los musulmanes hasta su llegada en el repliegue a las estribaciones de la Sierra de Gata, falleciendo dicho rey en la localidad salmantina de Tamames. La importancia estratégica de esta sierra la convierten en asentamiento de numerosas torres y castillos para defensa de las diferentes razzias cristianas y musulmanas, incluyéndose en la Trasierra Leonesa. Según documentación el rey Alfonso IX de León donó la población de Pozuelo a la encomienda de San Juan de Mascoras (actual Santibañez el Alto), que pertenecía al a orden del pereiro-Alcántara. No obstante nuestra población pasó enseguida a depender de Galisteo.

La influencia que durante la Reconquista pudieran tener los orígenes de las repoblaciones leonesas se manifiesta todavía hoy día en el folklore, habla y costumbres. La dedicación ganadera y la continua influencia castellanoleonesa en tiempo de la Mesta lleva a la implantación como patrona de la localidad del la Virgen de la Encina , que también lo era de Ponferrada. De aquellos tiempos perduran todavía restos de una ermita-convento dedicada a San Marcos y que daba nombre al paraje que todavía perdura.

Otras manifestaciones culturales afines son las numerosas existencias de cruces de piedras en las confluencias de los caminos a la entrada del pueblo, tales como Vocarras de Piedra de San Gregorio, así como del Calvario y el asentamiento de la ermita del Cristo del Humilladero, y la evocación de estos símbolos con los ritos de la Cofradía de las Ánimas.

Referencias a la repoblación por originarios de Aragón tiene el apellido PAULE, numeroso en la localidad, ausente en otros pueblos cercanos y que pudiera tener alguna relación con la importante trashumancia de ganados.

De la invasión Napoleónica del paso de las tropas francesas por esta zona nos consta el incendio por aquellas tropas del cercano pueblo de Guijo de Galisteo, ante su tenaz resistencia.

A principios de 1900 se inicia a la emigración de hijos del pueblo principalmente hacia América, incrementándose a partir de mediados de dicho siglo hacia Suiza y Alemania y hacia otras zonas de España.